Dos vistas de la biblioteca, con mobiliario de tableros de DM chapados en roble, diseñado por Portaceli y Gómez-Ferrer. El suelo es de parqué. Junto a estas líneas, el taller de restauración.
En la biblioteca, la conservación de las bóvedas y el diseño actual del mobiliario señalan, intencionadamente, el concepto de dos épocas.
La reconstrucción de la antigua iglesia se planteó a partir de la recuperación del espacio, marcando una clara diferenciación de las épocas. El tambor, nuevo en su totalidad, coronado por una cúpula revestida de añil y salpicada de pequeños círculos de pan de oro a modo de firmamento estrellado, produce la sensación de bóveda celeste. En su cénit, una linterna de alabastro filtra la luz. La historia del Sant Pius V vincula su origen al coleccionismo de obras de arte, conservadas por las sucesivas Academias de Bellas Artes que aparecieron en Valencia durante el siglo XVIII. Entre su importante pinacoteca destaca la zona dedicada a los primitivos valencianos. Visitar el museo es perderse en el devenir del tiempo y la consecuencia de la historia.
El edificio se estructura alrededor de un claustro con cinco arcadas por cada lado. Los arcos de ladrillo descansan sobre pilares cuadrados del mismo material.
Diferentes vistas del claustro, donde se encuentran numerosas piezas procedentes de edificios antiguos, rodeadas de una exuberante vegetación. A la derecha, escultura El Palleter, obra de Emilio Calandín.
De nuevo la Sala de Arte Valenti, convoca su tradicional premio de pintura al óleo “Premio Valentí“, con el propósito de estimular y premiar a los artistas pintores españoles o extranjeros residentes en España. En la presente convocatoria, la número 15, la dotación del premio se ha incrementado en 4200 eu. Hasta el momento, han ganado el premio artistas de reconocido talento y también ha servido para dar a conocer noveles valores de la pintura, a partir de obtener este galardón, que honran en convocar anualmente. El lema para concursar en la presente edición será “libre”, los concursantes deberán presentar una única obra inédita y en la medida única de 73 x 60 cm. enmarcada con simple listón que no exceda de 3 cm. de ancho, la obra debería ir sin firmar y en su parte posterior figurará el resguardo al efecto. La fecha límite de admisión de cuadros concursantes se cerrará el 21 de Mayo, debiendo ser remitidos a Sala de Arte Valentí, Ctra.de Sitges a Vilanova y la Geltrú (Sant Pere de Ribes) Barcelona. El fallo del jurado será dado a conocer al público en el acto inagural de la exposición.
Las piezas que forman la muestra se han acompañado, además, con dibujos originales, bocetos, maquetas, carteles, catálogos, fotografías, etc. La ordenación cronológica de las piezas en exhibición facilita la comprensión del desarrollo de esta disciplina en un país que siempre dio más muestras de su talento creativo que de su capacidad para desarrollarse industrialmente.
Arte, por que el hombre siempre será espíritu, forme o no parte de una masa humana, y porque la pre senda y la belleza de los objetos que conforman la existencia cotidiana contribuyen, sencillamente, a hacer su vida un poco mejor.
Aquellas sillas, mesas, lámparas, tazas, ceniceros, aviones o trenes con un diseño importante son al fin y al cabo objetos en los que la calidad funcional y el rendimiento han sido envueltos en un exterior caracterizado por su presencia y personalidad.
Que hace comprensible lo que efectivamente está en juego, siempre y en cualquier lugar, en eso que llamamos “arte“, el deseo de “extraer lo eterno de lo transitorio.
Lograr el equilibrio entre lo racional y lo sentimental: ésa es, tal vez, la más básica y primitiva razón de ser del diseño industrial. Porque, ¿qué otra disciplina de la humanidad puede ser capaz de fusionar dos conceptos tan enfrentados entre sí como la industria y el arte? Industria, para atender a las necesidades, cada vez mayores y cada vez nuevas, de una sociedad de masas.
Recordemos a Baudelaire al hablar de nuestra “modernidad”. Corresponde al artista “separar de la moda cuanto pueda contener de poético dentro de lo histórico, de extraer lo eterno de lo transitorio”. Así la primera “mitad”de la tarea artística consistiría en formular una idea de eternidad.
Esta primera exposición organizada por la Galería Muro nos remite a algunas décadas anteriores y lo hace con gran acierto. Resulta magnífico que todavía podamos encontrarnos con parte de los debates artísticos que ocuparon a la cultura europea a partir de la Segunda Guerra Mundial y se prolongan hasta hoy mismo. Entre superficies negras, cerradas, que rechazan la luz y superficies blancas que la atraen. La imagen se transforma, ante los ojos, en una superposición de capas que presentan la visibilidad de una superficie, pero frágil como la piel escamada de muros recubiertos de una materia sin nombre. Es ésta la “génesis” que encontramos siempre, y en cualquier lugar, en el arte.
Durante este verano, Bilbao acoge las primeras obras fundamentales de una de las pintoras contemporáneas clave de los Estados Unidos. Bajo el nombre “Después de Montañas y mar: Frankenthaler 1956-1959″, se exhiben catorce pinturas básicas, realizadas en los años iniciales de su carrera, y que marcaron el periodo de su despertar artístico. Son obras de gran formato y sutiles tintas, que evocan imágenes con paisajes fantásticos recreados en el ensueño.
Helen Frankenthaler nació en 1928 y creció en la ciudad de Nueva York.










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